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domingo, 22 de septiembre de 2019
Cara a cara, retos y realidades más o menos inventadas PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Xesca Vidal, periodista experta en comunicación institucional   
xesca vidal.jpgSi tuviésemos que hacer una brevísima guía sobre los debates electorales "cara a cara" sencillamente contestaríamos a dos preguntas: Cuándo se gana un debate y con qué fórmula se hace. Vamos allá.... añadiremos algunos ejemplos y nos atreveremos a avanzar algún resultado.

Existen tres momentos en los que se puede ganar un debate electoral "cara a cara" y una sola fórmula para hacerlo:

Se gana: 1.- Antes del inicio del debate, en las negociaciones, cuando el resultado es la no celebración del mismo. Quién no quiere celebrar el debate, porque se ve en inferioridad de condiciones, gana si rompe las negociaciones y hace creer que el otro -persona  o partido- es el responsable de la ruptura de negociaciones. 2.- Se gana, como cree la mayoría de votantes, en el propio debate, lo que queda reflejado en las encuestas inmediatas a la audiencia y a la vista del desánimo del candidato, asesores y  partidarios del oponente. Perder claramente en un debate de estas características de grandísima audiencia y ante la inminencia de unas elecciones, propicia siempre la variación de la estrategia del partido del perdedor, lo que desestabiliza enormemente a líderes, asesores, partidarios y seguidores.

Lo que para algunos puede resultar más sorprendente, es el tercer momento en el que se puede ganar un debate, es: 3.- El día después de la celebración del debate. Se logra con la ayuda de los medios de comunicación que, con sus informaciones y opiniones dictaminan quién ha sido el vencedor, especialmente en el caso del denominado "empate técnico".

Los medios de comunicación de mayor difusión también acostumbran a entrar en campaña electoral y, a sabiendas, algunos utilizan la táctica de revestir, o incluso tergiversar, la victoria de un candidato que ha perdido el debate. Los medios más conservadores en España son más proclives a hacerlo. Los progresistas acostumbran a ser más críticos con sus líderes. Tenemos el reciente ejemplo de la información posterior al debate entre Solbes y Pizarro, aspirantes a ministro de economía en el próximo gobierno. Aún con una diferencia de 10 puntos reflejada en la encuesta encargada por los medios que emitieron el debate, algunos periódicos y alguna emisora de radio se han atrevido a dictaminar como ganador al claro perdedor. Con su actuación tratan de obtener un rédito evidente, transmitir a sus lectores, o a sus oyentes más partidistas, argumentos con los que defender la actuación de su líder en las conversaciones de los días siguientes con quienes no vieron el debate.

Respecto a la fórmula redonda para ganar este tipo de debate, sólo hay una: Desacreditar al oponente ante la opinión pública, debilitándolo con jugadas certeras. El espectador, como en el fútbol, está pendiente de la jugada, pero lo que interesa realmente es que llegue el gol. En el debate Solbes-Pizarro se sumaron varios goles. Quizás el más espectacular, el más contundente, tuvo lugar en el momento en que el actual Ministro de Economía acusó a Pizarro de demagogo cuando habló de las cuatro propuestas de reducción de gasto. Solbes le espetó: "Lo único serio que usted propone es suprimir el Ministerio de la Vivienda. Seamos un poco serios. Lo que usted quiere decir es que quiere suprimir la política de vivienda que es lo que realmente conlleva gasto..." Quienes vieron el debate recordarán aún hoy la jugada continua de avance que realizó Solbes desde el momento en que retó a su contrincante en materia de rebaja fiscal, preguntándole: ¿Dónde reduciría usted el gasto?.

El uso del reto es la técnica "por excelencia" a utilizar en cualquier debate. Existe el reto directo o lanzamiento de una pregunta quedando a la espera de la respuesta del contrincante, o el reto indirecto que implica lanzar una pregunta acusatoria y responderla seguidamente sin dejar al oponente tiempo para que la responda. Esta fue la técnica utilizada por José Mª Aznar en el primer debate cara a a cara de la historia electoral en España, aquel que le dio la victoria ante Felipe González, entonces Presidente del Gobierno y, algo aún más importante para su futuro, la consolidación, en sólo el transcurso del tiempo que duró el debate, de la imagen de líder que le permitiría cuatro años después llegar a presidir el Gobierno de España.

El descrédito en el debate lo propicia la evidencia de la debilidad de uno de los dos candidatos cara a cara. Eso genera una pérdida de credibilidad automática ante el espectador. En el caso del debate Solbes-Pizarro, afectó no sólo a la  credibilidad del candidato, sino a toda la propuesta económica del partido conservador, que sustentaba sobre la rebaja de la fiscalidad la solución a la situación de crisis económica que Pizarro trataba de dibujar.

Dibujar una realidad y mantenerla hasta el final sin que los retos del oponente la hagan flaquear, es lo que da la victoria en un cara a cara. Gana quién es capaz de crear una realidad determinada y hacerla creíble, sea una realidad más o menos certera, o más o menos inventada. Y eso no se improvisa, se prepara estratégicamente y se desarrolla sencillamente con el uso de la palabra -eso sí preparada hasta la saciedad aunque a ojos del espectador aparezca como improvisada-. En el sustrato están las políticas de comunicación de cada partido y la percepción de las políticas que los ciudadanos tienen de los líderes y su actuación. Puede parecer increíble que alguien apueste por una realidad inventada...  pero muchas más veces de las pensables la reiteración de un argumento unido a una emoción llega a calar en la ciudadanía. Las técnicas de persuasión cada día son más activas.... Sólo un ejemplo: ¿Quién ha crispado la política los cuatro últimos años?. ¿Quién dice a quién que ha crispado?. ¿Quién tiene la razón?. ¿Quién la inventa?. ¿A quién interesa que exista la crispación?...  Esta es, simplemente, una táctica más: acusar al oponente de lo que tú haces evitando así que el otro tenga argumentos para acusarte a ti. Y la última táctica, más increíble todavía... apropiarse directamente del discurso del oponente, ocupar su espacio.

El lunes 25 tenemos una cita, un cara a cara que ha tardado quince años en llegar, resultará interesante ver cómo perfilan la realidad de la España actual los aspirantes a la presidencia. Cómo despliegan sus estrategias. Cómo perfilan sus imágenes. Cómo retan. Conoceremos su carácter y decidiremos quién tiene mayor categoría de hombre de estado para depositar en él nuestra confianza. Lo comentaremos.

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