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martes, 22 de octubre de 2019
LA CRISIS FINANCIERA, AÑO Y MEDIO DESPUÉS PDF Imprimir E-Mail

El pasado día 17 de febrero mantuvimos en el Parlamento Europeo nuestro encuentro anual con los Parlamentos Nacionales en el que tuvimos ocasión de debatir sobre la situación actual de nuestras economías y escuchar aportaciones muy interesantes al respecto. margallo.jpgQuiero destacar la visión del Sr. Allan Larsson, antiguo Ministro de Finanzas de Suecia y actualmente Presidente de la Universidad de Lund y Miembro de la presidencia del Grupo de alto nivel de la Comisión sobre Energía y Cambio Climático, sobre la crisis actual.

En su intervención, Allan Larsson, identificó cuatro grandes desafíos a los que se enfrentan los Gobiernos y los Parlamentos para reflotar nuestra maltrecha economía: rescatar el sistema financiero y reformar su marco normativo; relanzar la economía; re-equilibrar la economía global, tratando los desequilibrios entre Asia y los Estados Unidos en el ahorro y el consumo; reestructurar los sistemas energéticos globales para asegurar abastecimiento y luchar contra el cambio climático.

Destacó que la complejidad de esta crisis es tal que incluso la persona mejor informada del mundo como era Alan Greenspan se equivocó en sus previsiones y evaluaciones sobre la crisis. En el verano de 2008 estaba convencido de que lo peor había pasado y veía la inflación como la mayor amenaza, en ningún caso el colapso de grandes instituciones en Wall Street o una crisis financiera global, ni tampoco una recesión mundial.

Una crisis de solvencia

Para Larsson la crisis actual va mucho más allá que una crisis de liquidez y confianza, el problema es mucho más profundo. Según él estamos ante una crisis de solvencia. Seguramente sus palabras puedan sonar excesivamente alarmistas y fuera de lugar, especialmente cuando todos los gobiernos hacen esfuerzos por recuperar la confianza transmitiendo la idea de que los planes de rescate del sistema financiero han garantizado la estabilidad de los mercados financieros y se ha superado ya el riesgo sistémico, amén de que pueda darse todavía algún que otro pequeño susto.

Sin embargo, muchas voces reconocidas alertan sobre la fragilidad del sistema financiero mundial y de una situación mucho más grave de la que trasciende al público. Nadie sabe a ciencia cierta cuál es el porcentaje de activos tóxicos que hay en nuestro sistema financiero, nadie excepto tal vez los propios bancos. Algunos bancos callan, otros dicen que sus activos tóxicos suponen un porcentaje marginal en el total de sus activos, y ninguno se ofrece abiertamente a mostrar sus balances.

No son pocas las voces que se alzan entre la prensa económica y reputados economistas acerca de que todavía existe una gran proporción de instituciones financieras insolventes. Los propios mercados parecen aceptar tácitamente esta hipótesis. Buena muestra de ello es la tibia acogida de los mercados que ha tenido el plan estadounidense de "saneamiento" dotado en 2.000 millardos.

El plan de la Administración Obama al igual que muchos de la UE se ha diseñado en base a que el gran problema a tratar en estos momentos es la falta de liquidez. Sin embargo, parece existir, en palabras de Larsson, un "agujero negro" en el sistema financiero que todavía no ha dejado que los esfuerzos de los diferentes gobiernos se traduzcan en financiación para la economía real. ¿Se esconde detrás de este "agujero negro" una situación más grave de la que nos imaginamos y que trasciende a la falta de liquidez?

La salida de la crisis: la clave está en el valor de los activos

El Sr. Larsson recordó algunas de las ideas de Michael Spence, profesor de la Universidad de Standford y Premio Nobel en 2001. Spence opina que la evolución del valor de los activos es clave para salir de la crisis, especialmente de los activos vinculados a la construcción. Según él, mientras el valor de los activos, sobretodo los del sector de la vivienda, siga disminuyendo la economía seguirá el mismo camino.

Spence cree que los gobiernos deben jugar el mismo papel en los mercados de vivienda que los Bancos Centrales en los mercados de divisas en sus intervenciones para estabilizarlos y evitar las caídas de precios ligadas a la especulación. Propone: "Para tratar los efectos deflacionarios, necesitamos no sólo un paquete de estímulo significativo sino un programa más grande y mucho más sistemático de compra de activos. El sector de la vivienda y las hipotecas sería un buen lugar para empezar."

La intervención del sector público: ¿hasta qué punto una economía intervenida?

Lo que no podemos poner en duda es que los mercados no han sabido autorregularse eficientemente y tampoco han sabido poner solución a sus problemas por sí mismos. Ha sido necesaria la intervención pública para evitar el colapso de los mercados financieros y salvar de la quiebra a algunos países. Ciertamente, de momento, el temido colapso se ha evitado pero parece que estamos todavía lejos de haber asegurado la estabilidad de los mercados.

La gran cuestión ahora estriba en si propuestas como las que propugna Spence u otras que abogan por importantes inyecciones de capital público en el sector bancario, entre otros sectores, que necesariamente acarrearían una profunda participación pública, aún cuando fuese temporal, en sectores clave de la economía podrían ser aceptables en nuestra sociedad. Hasta el momento ha existido un rechazo ideológico generalizado al intervencionismo público en la economía, pero claro está hasta ahora no nos habíamos encontrado con una situación como la actual.

Sobre esta cuestión el Director Gerente del FMI, el Sr. Dominique Strauss-Kahn, declaró que eran necesarias urgentemente medidas para sanear los bancos y hacer revivir el sector de la vivienda, pero que no eran suficientes. Pidió una respuesta coordina global e instó a los gobiernos a reestructurar los bancos, incluyendo una intervención en toda regla, aportando apoyo en forma de capital, vendiendo o liquidando bancos insolventes rápidamente, y dar solución al trato de los activos tóxicos.

Un bad bank para Europa una idea que toma forma día a día

La compra de activos por parte de los Gobiernos es un tema que se está discutiendo ampliamente en Europa. Al hilo de la propuesta del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, de crear un "bad bank" para sanear las cuentas de entidades financieras afectadas por activos tóxicos derivados de la crisis "subprime", en el seno de la UE también se está debatiendo hacer lo propio en Europa. Hay que recordar que ya existe un precedente en la Unión Europea, Suecia creó un "bad bank" para enfrentarse a la crisis de principios de los 90 comprando este tipo de activos.

Existe ya un sólido consenso sobre la creación de un "bad bank" en Europa y que todavía no ha trascendido. Faltaría definir elementos cómo qué activos tóxicos se comprarían y que criterios de valoración se aplicaría. Apuesto a que pronto tendremos noticias al respecto.

Reequilibrio de la economía global

Allan Larsson considera una prioridad y una necesidad ineludible encontrar un equilibrio de la economía global que sea sostenible. No cree que la recuperación pueda construirse sobre la inestabilidad macroeconómica que supone un déficit por cuenta corriente en Estados Unidos de 700 millardos de dólares, y un superávit del ahorro en China, Japón y el Sudeste Asiático de la misma magnitud.

Europa puede coordinar su política de recuperación económica en el hecho de que el comercio europeo es principalmente comercio interior, únicamente entre el 12 y el 15 por ciento es comercio exterior. Esta es una fortaleza que debe ser usada para relanzar nuestra economía evitando las presiones proteccionistas que minan el buen funcionamiento del Mercado Único y la Unión Europea.

La reestructuración de los sistemas energéticos

El cuarto reto que Larsson destacó en su exposición sobre la crisis es la reestructuración de los sistemas energéticos con la vista puesta en su repercusión sobre el cambio climático. Mantiene que invertir ahora en la lucha contra el cambio climático supone una inversión de alto retorno en el largo plazo comparado con la que debería hacerse en el futuro.

Según estimaciones de Sir Nicolas Stern el mercado de las energías limpias está a punto de experimentar un periodo de crecimiento rápido y en unas pocas décadas supondrá cientos de millardos de dólares.

Y ya para acabar y como reflexión sobre la salida de la crisis, nos metió a todos el miedo en el cuerpo recordando que uno de los pocos que predijo la crisis, el profesor Nouriel Roubini de la Universidad de New York, dijo que la actual crisis será tres veces más profunda y durará tres veces más que la última, siempre y cuando hagamos todo correctamente en el momento de intentar rescatar a los bancos y de propiciar una recuperación.

 

José Manuel García-Margallo y Marfil, eurodiputado del PP

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